Netanyahu va a tener que aceptar el alto el fuego que propone Estados Unidos, aunque no quiera

No. Ha sido la rotunda respuesta que ha dado siempre Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, a los sucesivos intentos de alto el fuego en Gaza propuestos por distintos actores internacionales en los últimos meses. El conflicto ya supera el medio año y no hay visos de una paz que acabe con la sangría que se está produciendo en la Franja, donde más de 36.000 palestinos han muerto desde octubre.

Sin embargo, esta ocasión es diferente y puede que el líder israelí tenga que dar su brazo a torcer y firmar una tregua que no quiere bajo ningún concepto. Hay dos razones que lo explican y ambas están muy relacionadas entre sí. La principal es de dónde viene el plan y la secundaria es quién lo apoya.

Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel. (Debbie Hill/Pool Photo via AP, File)

Esta propuesta de tregua viene directamente del principal aliado de Israel, esto es, Estados Unidos. Pese a que el Gobierno de Joe Biden le ha dado un apoyo incondicional a Netanyahu en toda la contienda, lo cierto es que ya hace tiempo que defiende un alto el fuego en Gaza.

Las elecciones son en noviembre y esta defensa férrea a la actuación de Netanyahu le está pasando factura al presidente estadounidense, con sus votantes decepcionados y con algunas organizaciones de derechos humanos considerando lo ocurrido en Gaza como un genocidio.

Esta masacre diaria, retransmitida en directo en todo el mundo, además de ser una barbaridad, se ha convertido en algo incómodo para Biden y sus aspiraciones. No queda bien que el país que tanto defiende los derechos y las libertades esté apoyando el asesinato de civiles inocentes, la mayoría de ellos, mujeres y niños.

Por tanto, Estados Unidos presiona para un alto el fuego en tres partes que aleje, al menos temporalmente, el foco de Gaza. En una primera fase, de seis semanas, las tropas israelíes se retirarían de las áreas pobladas de Gaza y varios presos palestinos serían excarcelados a cambio de la liberación de las mujeres, ancianos y heridos cautivos.

En la segunda, que solo se activaría si la primera hubiera sido exitosa, sería el final permanente de las hostilidades, la liberación de todos los rehenes y la retirada de Israel de la Franja. La tercera y última consistiría en la reconstrucción de Gaza y la devolución de los cuerpos de los rehenes asesinados.

Gaza está en ruinas por los bombardeos de Israel. (Photo by Dawoud Abo Alkas/Anadolu via Getty Images)

De momento, Israel ha rechazado tajantemente esta propuesta, mientras que entre los gazatíes hay escepticismo. Pero el hecho de que venga de Estados Unidos, con la inmensa capacidad de presión que tiene, puede lograr lo que ahora parece imposible.

Occidente también presiona

Y no es el único factor a favor, porque más allá de la importancia de que el alto el fuego venga de Washington, también es relevante quién lo apoya. Y el respaldo a nivel global ha sido muy poderoso.

Egipto y Catar lo han apoyado desde el primer momento y estos dos actores son claves para convencer a la parte palestina de aceptar el alto el fuego. Pero, además, se han sumado la Unión Europea y el G7 (Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá).

Estas siete naciones son algunas de las principales economías del mundo. De hecho, cuando se fundó la organización, allá por 1975, representaba el 70% del PIB Mundial. El ascenso de países como China o India han hecho que esta cifra baje sensiblemente, pero su influencia sigue siendo extraordinaria.

The leaders of the G7 have endorsed the plan for Gaza outlined by President Biden.



Read the full statement ↓ — Ursula von der Leyen (@vonderleyen) June 3, 2024

Es decir, el plan de paz viene de Estados Unidos y junto a él están las principales potencias occidentales, así como dos actores regionales clave como son Catar y Egipto. Pero además de todos estos actores ejerciendo presión para alcanzar un acuerdo, hay un factor clave que hay que tener en cuenta: las familias de las personas secuestradas por Hamás.

La presión de las familias

Nada más anunciar Biden su plan, se pronunciaron completamente a favor de la propuesta de alto el fuego y señalaron que quizás era la última oportunidad de poder salvar las vidas.

Por tanto, tenemos que tanto desde fuera del país como desde dentro hay mucha presión hacia Netanyahu para aceptar el alto el fuego. Cabe recordar que la popularidad del primer ministro israelí está por los suelos, aunque por primera vez en más de un año ha conseguido superar a su rival, Benny Gantz, en las encuestas.

Es probable que temporalmente tenga que aceptar esa tregua, aunque todo puede cambiar en noviembre. Si es Trump el que consigue ganar las elecciones, habrá en Estados Unidos un presidente mucho más afín a él que va a respaldar siempre sus acciones y sus ataques a la Franja.

Netanyahu solo necesita ganar tiempo, unos cuantos meses, para quizás tener una posición mucho más cómoda. Lo que es seguro es que Biden va a presionar muchísimo para llegar a las elecciones con una tregua en Gaza.

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